Pasar Navidad en la fabulosa ciudad de Viena ha sido la mejor idea del mundo.

Viena ha resultado ser una ciudad sumamente hermosa con el plus de la decoración navideña.

El clima fue increíble, porque aunque no nos quitamos el abrigo en todo el día, no sentí la necesidad de usar gorro o guantes.

Sólo para ir a un palacio usamos el tren, el resto lo pasamos caminando !pero muchísimo! Por ejemplo, en un día caminamos 14 km.

La ciudad ofrece cultura !mucha! Música, ópera a todas horas, galerías, museos, tiendas incluso de lujo, como la zona alrededor del museo de Sissi, y comida internacional, ah y chocolates ¡Muchos chocolates!

Una noche, caminando, agotados Iván y yo, encontramos un mercadillo navideño. Lo vimos de lejos y nos encantó la iluminación, un arco iluminaba la entrada. Era el Ayuntamiento de la ciudad.

En el lugar convivían juegos mecánicos para niños, puestos de dulces, churros, pero lo que más me emocionó fue el vino caliente estilo Alemania que nos sirvieron en una taza de cerámica que decía «I ❤️ Viena».

El vino renovó nuestra energía. De pronto, escuchamos música navideña y vimos descender de una torre que estaba al fondo un gran corazón ❤️ iluminado por dentro que, al ir pasando sobre los árboles encendía en ellos un gran número de corazones !fue hermoso!

A mí en particular me fascinó la catedral. Veníamos caminando por una calle peatonal llena de gente entre edificios antiguos preciosos y estábamos encantados viendo la decoración navideña, cuando de reojo vi la catedral y grité de emoción. Es muy hermosa. Luego hicimos fila para entrar y nos enteramos un poco de su historia. Ha sufrido dos grandes incendios pero allí está, conservada para que la disfrutemos.

La arquitectura es muy hermosa en su conjunto, imaginen caminar en un espacio bello y hablo de todo, te hace sentir feliz.

Ya si además es Navidad 🎄 se renuevan todos los sentimientos que provoca, el amor por ejemplo, la felicidad también, la unión, la esperanza.

En Viena hay muchos cafés antiguos, tradicionales, dónde te sirven un chocolate caliente y un pedazo de pastel que nunca olvidarás. El más famoso es de chocolate, el Sacher, que es de una exquisitez increíble.
Tuvimos la oportunidad de visitar varios museos, entre ellos ese donde está el supuesto penacho de Moctezuma, del que ya publiqué dos notas.