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EL CASTILLO DE SANT’ANGELO (ROMA)


Enamorada de los Ángeles como soy, vi de lejos al Arcángel Miguel que parecía que me llamaba y no tuve alternativa y como está situado bastante cerca de El Vaticano, apenas a 800 metros en el mismo lado del río Tíber, se puede uno acercar fácilmente y conocerlo. Por fuera su estructura es poco atractiva,… Sigue leyendo EL CASTILLO DE SANT’ANGELO (ROMA)

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El Papa Francisco: su primer Ángelus…


english version down Estuve expresamente en Roma para vivir de cerca la emoción del Cónclave que, como católica, es muy grande porque representa la elección del sucesor de San Pedro como nuestro líder espiritual, para lo que no estaba preparada fue para enfrentar una masa humana imponente, ya que llegué a la Plaza de San… Sigue leyendo El Papa Francisco: su primer Ángelus…

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Viviendo de cerca el Cònclave


Ayer tuve la oportunidad que pocos católicos tenemos, la de vivir de cerca la emoción del Cónclave. De todo pude experimentar, desde desesperación porque a la hora que se anunció humo blanco yo estaba en un autobús intentando llegar a El Vaticano, atrapada en el tráfico de la hora pico. Bajé del autobús y ningún taxi quería acercarse por allí. Cuando al fin llegué literalmente corriendo, quedé muy lejos del balcón con muy mala visibilidad, lo único bueno fue que quedé bajo un techo y al menos no me tocaba la lluvia. Los minutos corrían muy despacio y crecía la emociòn y los rumores; como la mayoria de los expectadores eran italianos el rumor más fuerte era que se trataba del Cardenal de Milán, pero el desconcierto era general.
Lo más hermoso fue el anuncio, porque toda la gente, absolutamente toda, lo recibió con gran emoción, ya no importaba quién era, ni su país de origen, sino que era nuestro Papa. Los italianos decían “el Papa es primero nuestro, el Obispo de Roma, luego de todo el mundo”. La ovación fue ensordecedora. Nos abrazamos con la gente que había a nuestro lado, sin importar idiomas ni nada. Fue un momento increíble porque el Papa une al mundo.
De pronto la gente empezó a gritar ¡Francesco! y entonces llegó la noticia de que teníamos Papa latinoamericano, de origen argentino, el primer Papa latinoamericano. La celebración no pudo prolongarse porque empezaron a desalojar la plaza de San Pedro y salí de alli feliz y satisfecha y con un poco de claustrofobia y muy pero muy cansada. ¡Valió la pena por supuesto!