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Córdoba la mística


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Fue capital de Sefarad para los judíos sefardíes. Los musulmanes construyeron una magnífica Mezquita que aún hoy es objeto de viajes especiales para visitarla entre esa comunidad. Los cristianos la conquistaron con el mismo empeño con el que se consigue un trofeo. Es un punto de encuentro entre muchas culturas y se nota en sus rincones la influencia de todas ellas y su misticismo se respira.

Yo sólo tuve que viajar 45 minutos en tren desde Sevilla, ida y vuelta en un mismo día, por consejo de una amiga que no sabe que yo veo todos los detalles y me detengo en todas las esquinas y, por lo tanto, me faltó tiempo y dejé pendientes para otra visita.

En esta ocasión empecé el recorrido por el Museo de Bellas Artes, un museo pequeño pero bien seleccionado y con una exhibición de unas cartas asombrosas de un pintor local a su padre, desde los lugares que visitaba en el extranjero. Esas cartas describen a su padre el lugar que visita y además le incluye un dibujo a tinta increíble por su pequeñez y por su belleza.

De allí caminé a cruzar el puente de Miraflores que está al final de la parte histórica de la ciudad que está clasificada como Patrimonio de la Humanidad; caminé por la orilla del río Guadalquivir, que se está reconstruyendo porque fue destruido por las riadas de invierno. Desde allí tomé fotos del centro histórico, incluyendo la Mezquita-Catedral y el Alcázar de los Reyes Cristianos, rodeando la Torre de la Calahorra. En esta torre hay un museo pequeño de la cultura musulmana y su filosofía de vida, contiene dos bellísima y perfectas maquetas: una de la Mezquita y otra de la Alhambra que está en Granada; se puede subir al techo y desde allí tomé mas fotos. Luego, bajo un sol que quemaba crucé el puente romano ¡imagínense los años que tiene! Ahora ya es peatonal, pero hasta hace poco formaba parte de una carretera hacia Jaén, muy transitada. Frente al puente, en el río, hay cuatro molinos y otro en la
orilla. Al final del puente crucé la Puerta del Puente y me encontré en una placita hermosa, a mi derecha una casa en estilo Mudéjar, al frente una pared lateral de la Mezquita-Catedral, a mi izquierda el Palacio Episcopal y en el centro un hermoso monumento altísimo coronado por un Ángel.

Caminé siguiendo la calle que da al puente y me entretuve en una tapa (salpicón de mariscos) y una cerveza, cumpliendo rigurosamente las costumbres locales (a la tierra que fueres haced lo que vieres) y de allí, por fin como si fuera un delicioso postre después de una rica comida, a la Mezquita-Catedral ¿porqué ese nombre? Sencillamente porque fue construida como Mezquita por los musulmanes y luego transformada en Catedral por los cristianos.

Según los restos arqueológicos encontrados, aquí se construyó por los visigodos en el siglo VI la basílica de San Vicente, que se supone fue derribada para construir la Mezquita que se inició en el año 785 y que llegó a considerarse el santuario más importante de todo el Islam Occidental mientras Córdoba era la capital de Al-Andalus. Primero se construyó una Mezquita de un sexto de tamaño del actual y tuvo sucesivas ampliaciones. Cuando el rey Fernando III reconquistó la ciudad en 1236 pasó a dedicarse como Catedral  y fue reformada para el culto. El edificio actual, cuadrado, tiene en el centro una Catedral tradicional, en estilos góticos, renacentistas y barrocos, perfectos y bellamente combinados con la arquería de la Mezquita. El patio de los naranjos tiene las pilas para las abluciones y hay una torre-campanario.

Salí por el lado opuesto a la entrada y de allí caminé hacia los baños árabes de Santa María, en una callecita angosta y con flores en las ventanas, que es un edificio pequeño en donde entras directamente a un patio pequeño rodeado de arcos y, en el lado frente a la entrada, hay una recámara con piso de piedras y un sistema de ventilación que evita las corrientes de aire ¡un baño del año 1,100!

Me encaminé hacia la judería y luego de un rato le pregunté a un amable señor “disculpe ¿la judería?” y me contestó muy rudo “¡está pisando la judería!”, bueno hay de modos a modos y como ya sé que no es característica de los andaluces la dulzura pues no me molestó más bien se me hizo gracioso. Por cierto, es muy común llegar a una tienda y que el empleado(a) te diga “¡que quiere!” en tono rudo y si eso no te amilana entonces te atienden muy amables, aunque descubrí que en Córdoba la gente habla más dulce.

Me di el lujo de perderme en el laberinto de la judería entrando a muchas tiendas de curiosidades y comprando dos o tres recuerdos, luego tomé el mapa de nuevo y busqué la Sinagoga. Se cree que debió haber varias ya que el barrio es grande, pero sólo ésta está abierta actualmente y entré primero a la Casa de Sefarad que es un museo pequeño instalado en una casa típica sefardí; en el sótano la cocina como un lugar íntimo de la mujer, pequeñísima, el comedor a un lado. En la planta superior las habitaciones pequeñas y en la planta baja seguramente una tienda como  está ahora. El museo está dedicado a las familias de sefardíes que habitaron Córdoba y explica la emigración obligada que sufrieron así como la conversión. Contiene muchos nombres, fotografías y fechas y habla de sus costumbres y exhibe ropas y calzado en
bordados en hilo de oro. Me invitaron a un concierto que sería por la noche así
que me lo perdí porque ya tenía mi boleto de regreso.

Pasando por varias placitas hermosas con sus cafecitos al aire libre y varias iglesias y capillas llegué a una plaza más grande frente al Alcázar de los Reyes Cristianos y a un lado las Caballerizas Reales donde se crían los caballos andaluces y se ofrece un espectáculo ecuestre al que tampoco asistí porque es por la noche.

Antes del regreso un café y una rebanada de Torta Cordobesa de pasta de hojaldre con relleno de calabaza, muy recomendable. El regreso hasta la estación del tren lo hice a pie, mapa en mano, buscando iglesias y plazas y a medio camino me arrepentí, pero preguntando un señor, muy guapo por cierto, me dijo que en doce minutos estaba allí que para qué tomaba taxi y yo de ingenua le hice caso y no consideré que ya estaba bastante cansada, que llevaba diez horas caminando, ni modo…

Consejos:

  1. Se necesita más de un día para disfrutar Córdoba, considera tu paso y tus gustos, tal vez tres muy de prisa serían suficientes.
  2. Hay una salida en autobús a otros lugares desde Córdoba, como una visita a Medinat al-Zahra, que requiere por lo menos cuatro horas.
  3. Hay paseos a pie programados, de día o de noche, así que en información turística pide el folleto y únete al grupo.
  4. Otra salida desde Córdoba son las rutas vitivinícolas, visitando varias bodegas y haciendo catas.
  5. No visites la ciudad en sábados ni domingos porque cierran los museos o monumentos muy temprano (recuerda que los lunes la mayoría de los museos del mundo están cerrados).

Pendientes:

  • La visita nocturna a la Mezquita-Catedral iluminada especialmente.
  • La visita al Alcázar de los Reyes Cristianos, ya que a la hora que llegué ya habían cerrado.
  • La visita nocturna al Alcázar con el espectáculo de las fuentes danzarinas.
  • La visita a la sinagoga, cerrada por el horario de sábado.
  • ¡un baño y un masaje en los baños árabes!
  • El espectáculo de caballos andaluces en las Caballerizas Reales.
  • Probar el Flamenquín Cordobés.

Para que sepas:

  • Las artesanías típicas de Córdoba son la filigrana en plata, el cuero repujado y el hierro forjado.
  • Lo más clásico de Córdoba es visitar patios de casas, llenos de macetas con flores.

¡Tendré que volver que pena tan grande! Y hasta el próximo
viaje, por aquí nos vemos.

7 comentarios sobre “Córdoba la mística

    1. ¿Me estoy tardando? siiiiii, me muero de ganas de ir, pero necesito planearlo bien, porque necesito por lo menos dos días en Granada porque es más lejos.
      Está en la lista de pendientes URGENTES.
      Saludos
      Paty

    2. Perdón, olvidé comentar del calor. Si, ya hemos tenido por lo menos dos días de calor muy fuerte, pero con que llueva un poco baja mucho la temperatura afortunadamente. Pero mientras me refugio en el aire acondicionado de la biblioteca de la Facultad. Saludos
      Paty Michel

  1. REVIVISTE LO QUE LEISTE EN EL LIBRO PATITO… SE ANTOJA RICO ESE PASEO. FELICIDADES. ME ENCANTARON LOS MUÑECOS TOMANDO EL SOL

    1. AHHH ! TIENES RAZÓN! OLVIDÉ MENCIONAR EL LIBRO “LA MANO DE FÁTIMA”. MIL GRACIAS PERO ASÍ FUE… CON TAL TINO QUE DESCUBRÍ QUE EL AUTOR HACE UNA BUENA MEZCLA DE FECHAS, YA QUE LA TRAMA SE DESARROLLA ALREDEDOR DEL 1500 Y LAS CABALLERIZAS SE FUNDARON A FINES DEL SIGLO XVI, PERO ES LO BUENO DE LAS NOVELAS ¿NO CREES? HASTA COMPRÉ UNA MANO DE FÁTIMA PEQUEÑITA EN FILIGRANA DE PLATA. SALUDOS
      PATY MICHEL

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