
El 6 de diciembre de 1900 se presentaron en la parroquia del Sagrario Metropolitano de Guadalajara, las señoras Filomena Espinosa y Francisca Vázquez, para autorizar el matrimonio de sus hijos y firmaron para que conste. Sus hijos son José A. Salazar y Eloísa Aguilar Vázquez.
Él declara ser soltero, 29 años, originario y vecino del Santuario, barrio de Guadalajara, hijo de Justo Salazar, finado, y de Filomena Espinosa, señala que quiere contraer matrimonio con la señorita Eloísa Aguilar, con quien no tiene ningún parentesco de consanguinidad ni espiritual y luego una serie de declaraciones propias del evento.

Luego, en el acta se registra que ella, Eloísa Aguilar, declara en su casa habitación, dice tener 22 años, originaria y vecina de esta parroquia, hija legítima de Bernardo Aguilar y de Francisca Vázquez, que viven, y enseguida declara lo mismo que él, de acuerdo con la tradición de la iglesia católica. Fue un evento muy especial, ya que se llevó a cabo en la casa de la contrayente y no en el Registro Parroquial.
Enseguida declaran varios testigos y, al final, el cura registra hasta el día 13, que se ha anunciado el futuro matrimonio los días ocho, nueve y doce. Su matrimonio civil se llevó a cabo el 10 de enero de 1901.
Eloísa Aguilar Vázquez fue hija de Bernardo Aguilar Gómez ( – 1916) y de Francisca Vázquez Salcedo (1841 – 1901), quien falleció el 26 de julio siguiente, ambos de origen de Atemajac de Brizuela; el nombre completo de ella es Eloísa Sebastiana y nació en Guadalajara el 20 de enero de 1872, por lo que tenía en realidad 28 años en el día de su matrimonio. Ella es nieta de Nicolás Vázquez Rosales y Magdalena Salcedo Anguiano.
Esta pareja que se casa crearon la familia Salazar Aguilar y he encontrado un registro de dos hijas: Rafaela Salazar Aguilar, ya que existe un registro de defunción de ella, de fecha 31 de octubre de 1904 y se indica que la niña tenía siete días. También, tuvieron a Teresa de Jesús nacida el 15 de octubre de 1901.
Enseguida publico la autorización para casarse, extendida por escrito por Don Bernardo Aguilar, mi tatarabuelo, de puño y letra. Me doy cuenta por la letra, hermosa y bien escrita, que se trataba de una persona culta y con educación y además manifiesta sus buenos deseos para su hija.

En algún lugar, no sé dónde, tengo una nota pequeña escrita de puño y letra de mi bisabuelo León y también tiene letra muy bonita, correcta y sin faltas de ortografía.
¡Bravo por nuestros antepasados!
Fuente:
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